MISION

Este cuaderno de viajes pretende ser una puerta abierta a historias que describan la cultura, tradiciones, historias viajeras, lugares exóticos y rutas de nuestro planeta. Son noticias e historias escritas en diversos medios recogidas en este blog para todos vosotros. Recorre nuestro perimetro viajero con nosotros.
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martes 21 de octubre de 2008

EL DESIERTO VERDE DEL SUR DE MARRUECOS

Previa a la inmensidad del Sahara, antes de alcanzar su umbral, hay una zona de transición con un clima generoso. Unas planicies secas, desnudas y rocosas que conforman el sur de Marruecos, encajonadas entre los altos picos del Atlas y el famoso paraje de arenas finas. Lo llaman el Pre-Sahara. Y aunque no se ha cantado tanto su belleza, ofrece un peculiar atractivo: el de una aridez gradual que acaba fundiéndose, sin estridencias, en ese horizonte infinito de dunas y palmerales.

El Pre-Sahara comienza cuando se cruzan los montes Atlas hacia el Sur, dejando tras de sí la estela de un espacio estéril de roca y maleza. Una visión desoladora, sí, pero que ofrece a la vista el espectáculo cromático de la tierra; y al espíritu, la impagable sensación de hallarse en las antípodas del mundo. En esta vasta extensión que abarca los valles del Dadés, el Draá y el Tafilelt no existe más resto humano que el de las esporádicas ciudades fortificadas que van salpicando el camino, y que a veces pasan desapercibidas, confundidas con el tono rosáceo del paisaje. Son poblados bereberes a los que se denomina ksur.

A sus antiguos habitantes, especialmente dotados para el comercio y la artesanía, se deben estas bonitas ciudadelas de barro y adobe, a las que circunvalaron de altos muros y atalayas que en su día cumplieron una misión: la de proteger a sus sedentarios habitantes en las continuas trifulcas con los nómadas. Hoy muchas de estas fortalezas se encuentran despobladas, rendidas ante los embates que viene dando el desarrollo. Pero hay también quien se ha resistido a abandonarlas: pobladores empedernidos que practican un triste pastoreo y a los que puede verse, esporádicamente, rondando las inmediaciones de estas ciudades fantasma.

Porque tan sólo cuando la lluvia cae copiosa y forma un lecho natural de agua, crece algo de vegetación en su entorno y se mantienen vivas las cosechas. Y esto sucede bien poco, aunque siempre con mayor frecuencia que en Sahara.

Tras atravesar el puerto del Tzi-n-Tichka (2.260 metros) y la kasba de Ait-Benhaddou se llega a Ouarzazate, atractiva ciudad de casas deliberadamente alineadas, y típico punto de partida hacia la aventura saharaui. Una villa que, pese a su encanto, bien pudiera haber pasado desapercibida de no ser por el ojo avizor de Hollywood, que vio en ella un jugoso filón para sus producciones de cine: entre otros muchos directores, David Lean rodó en sus inmediaciones la mítica Lawrence de Arabia.

Dirección sur, pasados 60 kilómetros, llega la primera sorpresa: la sobrecogedora ciudadela roja de Agdz, donde, entre adelfas y palmerales, el Valle del Drâa muestra por primera vez el río de su mismo nombre. A partir de aquí, este delgadísimo hilo de agua se abrirá paso entre los montes hasta perderse en el desierto, aunque a veces sólo deje el rastro de un lecho arenoso de grava. Por algo a este río hoy se le llama fantasma. Y con todo, es el más largo de Marruecos.

Las profundas gargantas del Todra y del Dadés merecen dos largos desvíos. Después irrumpirá Zagora con su afamado cartel de entrada: Tombuctú: 52 días, referencia a aquellos tiempos en los que las caravanas de camellos tardaban casi dos meses hasta arribar a Malí. Hoy Zagora es un centro de gran infraestructura hotelera, con un impactante oasis de cerca de 30 kilómetros. Esto y su fortaleza en ruinas, construida por los almorávides, la convierte en la más célebre de las ciudades presaharianas, donde la piel de sus habitantes es cada vez más oscura debido a que son descendientes de esclavos traídos de Sudán.

Desde sus imponentes hoteles, auténticas reminiscencias del Africa más profunda, se organizan excursiones a M'hamid, la llamada puerta del desierto. Es el comienzo de la aventura, a lomos de dromedarios y en vehículos todo terreno. O en el propio coche, si uno se atreve, siempre con la compañía del algún bereber, uno de esos hombres de tez morena y turbante azul que se cruzan en el camino solicitando auto-stop. Conste que son los mejores guías en la planicie interminable porque solamente ellos saben torear las arenas.

M'hamid, que está a 90 kilómetros de Zagora, permite conocer de cerca aquella cultura nómada que tiende a desaparecer. Pronto comenzarán a elevarse los montículos de este océano seco que, adentrándose hacia el sudeste desembocará en Merzouga, a donde también puede accederse desde Erfoud por la carretera del Borj. Emergerá entonces el Erg Chebi, un campo de dunas de 40 kilómetros de extensión. Desde cualquiera de sus cimas ya todo lo que se contempla es arena. Comienza aquí el desierto más grande del mundo.
Escrito por Noelia Ferreiro en Ocholeguas

lunes 13 de octubre de 2008

LA PLAZA REGISTAN EN SAMARCANDA

Mil años atrás, cuando la vida principal de Samarcanda de la Ruta de la Seda se concentraba en el viejo Afrossiav, a sus alrededores ya existían asentamientos de comerciantes y oficiantes. Entre estos lugares, por los que corrían grandes extensiones de canales, ya existía la plaza que recibía el nombre de Registan: "lugar de tierra".


Como resultado de las campañas mongolas la vida en el derruido Afrossiav se trasladó poco a poco hacia la plaza, que pronto se convirtió en el centro de Samarcanda. Uluz-Bek decidió convertir la plaza en un complejo arquitectónico, y durante el segundo cuarto del siglo XV se construyeron la Almadraza de Uluz-Bek, la Khanaka del mismo nombre, un Carabán-sarai y dos Mezquitas, la de Kukeltash y la de Mukat. De ello sólo queda la Almadraza de Uluz-Bek, ya que aobre los cimientos de lo demás se construyeron las dos otras almadrazas que se unen en esta maravilla del Asia Central, siendo una de las expresiones del arte islámico más representativas del mundo.

En una inscripción sobre azulejo se encuentra la fecha de 1420 como dato sobre la finalización de los trabajos de la Almadraza de Uluz-Bek. En otros azulejos aparecen las fechas de 1417 y 1419 señalando, por lo visto, el periodo de ornamentación final. Terminada en calidad de centro superior de estudios en el que se impartían clases de teología, astronomía, filosofía o matemáticas, tuvo como profesores al mismo Uluzbek y al astrónomo Kazi-zadé-Rumí entre otros.

La Almadraza de planta rectangular, tiene 81 metros de largo por 56 metros de ancho. La fachada principal, orientada hacia la plaza, tiene un gran arco de 16.5 metros desde el cual un corredor que se dobla, lleva hasta el patio interior. En el lado opuesto a la entrada se encuentra una Mezquita de Invierno. Está flanqueada por cuatro minaretes y el patio esta rodeado por dos plantas con 56 habitaciones en las que vivían dos estudiantes por cada una. La fachada está cubierta de mosaicos con distintos dibujos geométricos que incrementan el efecto dinámico sobre todo en el tímpano y laterales del arco. En la fachada dominan distintos sistemas de estrellas que brillan en azul sobre un fondo amarillento de mármoles y terracotas. Todo ello desde el frente es como si se hubiera extendido una gigantesca alfombra con dibujos florales y geométricos incrustados en vivos colores.

En el siglo XVII la cabeza del poder estaba representada por el poderoso Yalangtush Bajadir, de la familia de los Alchines. Bajo su reinado se ejecutó su plan de reforma de la plaza. Incluía una Almadraza Shir-Dor ("amor tenido"), situada en frente de la de Uluzbek y la
Almadraza-Mezquita Tillia-Kari ("dorada"), situada entre las dos al norte, ambas de similar estructura.

La primera (1619-1636) tiene en su fachada el dibujo de unos tigres, con unos soles de cara oriental sobre sus lomos, atacando a unos gamos. Un mosaico, sin duda, excepcional. La segunda, en el lado oeste, tiene además una Mezquita de Invierno a la que se llega desde el patio interior, con una bella cúpula azulada y dos galerías a los lados todo ornamentado con detalles en oro.

Las antiguas habitaciones de las almadrazas se han convertido hoy en pequeños comercios donde se venden telas, artesanía y pequeñas antigüedades que atraen la atención del visitante. La Plaza del Registan es la joya de Samarcanda, un lugar magnífico por su color y grandiosidad que señala el esplendor de la época Timurida.
Para viajar a Uzbekistán, visiten nuestra web de PERIMETRO VIAJERO

jueves 9 de octubre de 2008

EL RETIRO ESPIRITUAL DE LOS BEATLES EN LA INDIA

En 1968 cualquier cosa parecía posible y tal vez lo era. Ese año los Beatles llegaron a la India siguiendo a un hombrecillo menudo que se hacía llamar el 'Ojo Cósmico', también conocido como el Maharishi Yogui. El gurú indio pretendía abrir las mentes de los Beatles a su manera, y los Beatles pretendían conseguirlo a la suya. Semanas después, en una rueda de prensa en Nueva Delhi, los de Liverpool se despedían despotricando de la India, que desde entonces es un poco menos misteriosa y un poco menos mística para los jóvenes occidentales.


El 'ashram' o refugio donde pasaron aquel invierno John, Paul, Ringo y George, aún puede visitarse a cambio de un pequeño soborno a los guardias que lo custodian. Se trata de unas cuantas cabañas de piedra y un edificio de habitaciones que, aunque llevan cuarenta años abandonados, mantienen todo su poder evocador. Están en Rishikesh, una ciudad sagrada para el hinduismo situada junto al sagrado rio Ganges. El murmullo del río debía de arrullar a los músicos mientras, cada noche, intentaban conciliar el sueño a miles de kilómetros de sus fans.

Nadie sabe a ciencia cierta lo que pasó entre el Maharishi Yogui y los músicos ingleses, pero cuentan que un buen día, a petición del grupo, John Lennon se acercó al Maharishi y le dijo:

- Maestro, nos vamos. Lo hemos pensado bien y no hay vuelta atrás. - ¿Por qué? - Bueno, ya que eres el 'Ojo Cósmico', deberías saberlo.

Más tarde trascendieron detalles que hablaban del amargo y quién sabe si inevitable desencuentro entre un avispado gurú que pensaba en dólares y un grupo de veinteañeros que quería dejar de pensar. En aquella comuna para 'hippies' de lujo estaban Mia Farrow y su hermana, uno de los Beach Boys, Donovan y otros jóvenes millonarios que, desde Londres hasta California, habían viajado hasta los Himalayas para recibir un cursillo acelerado en espiritualidad hindú. A ser posible, sin tener que renunciar a comer carne y beber alcohol, por favor.

Supuestamente los Beatles no soportaron el aburrimiento: Paul McCartney temía que si el retiro se prolongaba demasiado el público se olvidaría de sus ídolos; la compañera de Ringo no soportaba los mosquitos, y John estaba irritado con el Maharishi desde que algunas chicas se quejaron de ser acosadas sexualmente por él. Tan sólo George Harrison sintió que había descubierto algo que merecía la pena y continuó viajando a la India el resto de su vida. Sus cenizas fueron esparcidas en el Ganges hace siete años.

El editor del 'Times of India', Deepak Chopra, acompañó a Harrison en 1991 en una visita al Maharishi en su casa de Holanda. Desde allí, el santón prestaba atención espiritual por correspondencia a millones de fieles que a cambio le hacían llegar millones de euros.

Chopra describe el encuentro como un momento solemne y emotivo. En el umbral de la puerta, George Harrison permaneció de pie con una rosa roja en la mano para su antiguo maestro. Tras un prolongado silencio, el músico, de nuevo un discípulo frente a su gurú, le dijo:

"He venido a pedirte perdón". "¿Por qué?", replicó el Maharishi. "Ya sabes por qué".


- Te quiero, dijo George. -Yo también te quiero, dijo el Maharishi.

De vuelta a casa en un helicóptero, el ex Beatle llamó al periodista indio y le aseguró que "un gran peso kármico ha desaparecido de mis hombros".

Tal vez se refería a 'Sexy Sadie', una de las 48 canciones del 'Disco Blanco' que grabaron los Beatles después de su experiencia india. La letra de la canción, compuesta por Lennon, era una retahíla de insultos y reproches contra el Maharishi, y a pesar de que fue modificada para evitar problemas legales, es bastante explícita:
"Sexy Sadie, ¿qué has hecho? Has tratado a todos como imbéciles..."

Está claro que los tripulantes del submarino amarillo no temían la maldición que les pudiera llegar desde el Himalaya.

Hoy, deambular por el 'ashram' abandonado, en silencio, es pasear por un recuerdo habitable, un recuerdo compartido por toda una generación. Un recuerdo llamado The Beatles.
texto de M.A.Gayo Macias en ELMUNDO
Fotos de F.J. Gayo

lunes 6 de octubre de 2008

CAMBOYA, TE CALA MUY ADENTRO

En Camboya puede uno alojarse en lujosos resorts, recibir masajes perfumados, remontar un romántico Mekong, tener un coche con chófer y perderse por las impresionantes ruinas de Angkor. Pero es imposible obviar que es uno de los países más pobres del mundo; que ha sufrido uno de los mayores genocidios del siglo XX; que hace apenas diez años que se recupera de una guerra de treinta; que aún estallan al día tres minas antipersona que matan o mutilan, principalmente, a niños; que muchos otros niños y adolescentes son explotados por las mafias de la prostitución. Sin embargo, el turismo, aún escaso a excepción de los que dan el salto desde Tailandia o Vietnam hasta Siem Reap, es hoy la esperanza de una de las grandes culturas asiáticas de la antigüedad.

En el minúsculo aeropuerto de la capital, Phnom Penh, los trámites de entrada son largos y el trabajo se reparte entre muchos que siempre culminan sus preguntas con una sonrisa: hay necesidad y el 50% de la población es menor de 15 años. A orillas del río Tonlé Sap, algunos dormitan sobre su moto o su tuk-tuk (motocarros) y los carritos ambulantes ofrecen cucarachas fritas. Dicen que saben a frutos secos. En la habitación del hotel Bougainvillier, una nota prohíbe subir a menores camboyanos. Estamos en Sisowath Quay, junto al célebre FCC (Foreign Correspondent's Club), un bonito edificio colonial que en tiempos difíciles concentraba a los periodistas extranjeros. Su terraza abierta al río aún guarda ese viejo sabor a whisky y teletipo. Otra copa sabe, en el Elsewhere, a oasis imposible: un estanque iluminado, balancines acolchados, ningún cliente camboyano.


A diferencia de las grandes urbes del sureste asiático, en Phnom Penh, que llegó a ser considerada por los franceses la ciudad más hermosa de Indochina, no hay rascacielos, sino casonas coloniales en ruinas, algún sencillo edificio de apartamentos y un caótico entramado de casas modestas o miserables. Cientos de motos serpentean por calles sin asfaltar cargando familias enteras, bultos y animales. Cuando nos dirigimos a Wat Phnom, el templo más antiguo de la ciudad, los monjes budistas vuelven de su recorrido diario en busca de la caridad de otros pobres. Huele a flores, incienso, comida y humedad. Peluquerías que son un sillón al raso y un espejo, chavales que cortan bloques de hielo, tenderetes de zapatos usados. Tras una ojeada rápida a la Pagoda de Plata del Palacio Real, debemos elegir entre el Museo Nacional, con la mejor colección de arte jemer de Asia, o el Museo de Tuol Sleng y los Killing Fields de Choeung Ek. No sé si debo arrepentirme. En Tuol Sleng, la escuela que Pol Pot convirtió en centro de detención, tortura y muerte, ocupan ahora las aulas grandes paneles con las fotos que hacían a los prisioneros al ingresar: hombres, mujeres, ancianos, niños, bebés. Sus ojos de terror. Después, las calaveras amontonadas en los campos de la muerte, los huesos esparcidos por la hierba, las grandes fosas comunes. Ya se sueña con Angkor.


Nos dirigimos a Siem Reap en un taxi de lujo: cortinillas de raso y un aire acondicionado polar. Una carretera aceptable, arrozales de verde esplendoroso, riachuelos rojizos, chozas confundidas con la jungla. En el Angkor Village Resort duermo arrullada por el sonido de un gueco (pequeña salamandra) que vive en mi habitación. Buena suerte: come insectos. Y hay millones. A las seis de la mañana, por entre la bruma del amanecer y la belleza natural del entorno, llegamos en tuk-tuk al fabuloso conjunto arqueológico hinduista de Angkor, construido entre los siglos IX y XIV, que abarca una superficie de 250 kilómetros cuadrados y es desde 1992 patrimonio de la humanidad por la Unesco. Harán falta tres días para recorrer menos de la mitad: el imponente templo-montaña Angkor Wat; el espectacular Bayon; Ta Prom, el maravilloso reino de los árboles, que no pudo ser restaurado porque el bosque ha crecido entre sus muros, creando una simbiosis alucinada de ramas y raíces gigantescas que abrazan ninfas hindúes llamadas apsaras y leyendas talladas en las piedras; Preah Khan, donde el concierto de pájaros alcanza un indescriptible crescendo. Y, a 25 kilómetros, atravesando aldeas donde las niñas vendedoras nos protegen del diluvio, Banteay Srei, un templo en miniatura construido por mujeres que conserva exquisitos relieves. Hay tanta paz en estos templos que es difícil imaginar la guerra. Será más fácil de noche, en Bar Street, la calle donde se concentra la vida nocturna de la ciudad: los jóvenes ofrecen lo que sea; los niños solos duermen en la acera.

Para hacer el trayecto fluvial a Battambang, la segunda ciudad más grande de Camboya, podríamos haber cogido un ferry regular, pero contratamos la barcaza de un padre y un hijo, adolescente de pies palmípedos, que aseguraron conocer al dedillo el itinerario. Salimos del mísero embarcadero de Phnom Krom y enfilamos el lago Tonlé Sap atravesando las aldeas flotantes construidas por inmigrantes vietnamitas. Toda la vida discurre sobre el agua: niños en uniforme vuelven a remo del colegio; hombres y mujeres se desplazan en canoa. Alrededor de los pilotes de las casas crecen huertos lacustres y se elevan raros artilugios pesqueros construidos con palos. Pero en medio de la inmensidad del lago nos envuelve una tempestad huracanada. Estamos empapados, aterridos y perdidos. Sólo cuando sale de nuevo el sol conseguimos penetrar el cauce del Sangké; soldar una avería en un taller flotante; aceptar la invitación a entrar, a riesgo de caer al agua, en una casa flotante; hacer pis en el agujero, sobre el agua, de la letrina de una tienda flotante. Y ver cómo se nos echa la noche encima. Los televisores brillan en las chozas sin luz que salpican los márgenes del río. Diez horas después, el chaval nos confiesa la emoción de su primer viaje. Tampoco el padre había llegado antes hasta aquí.

De noche, Battambang, hasta hace muy poco la ciudad más peligrosa de Camboya, es oscura y silenciosa. El hotel La Villa, una casa colonial francesa en Phalauv 1, hará nuestras delicias con su perfecta mezcla entre pasado y rehabilitación y su cama gigante. En los alrededores hay templos de interés, como Phnom Banan y Phnom Sampeou, en la cima de una montaña que fue último bastión de los jemeres rojos. Aunque no está permitido, y no pasa de ser una atracción con aire de parque temático improvisado, negociamos un trayecto en el bambu train, plataforma de tablas de bambú, ruedas y un motor de coche con que los campesinos aprovechan las vías férreas en la profundidad de los campos. Cenamos en un karaoke de Phalauv 1 frecuentado por potentados y caciques de la zona y tomamos una copa en el Balcony, una agradable terraza sobre el río en la que sólo hay algún turista y una considerable comunidad de cooperantes internacionales. Después, la Sky Disco. Un cartel en la entrada prohíbe pasar con chanclas, cámaras, bombas, pistolas y cuchillos. Sin embargo la mayoría de gente entra con chanclas y cámaras. La pista está animadísima de jóvenes camboyanos de aspecto moderno, sonrientes, con muchas ganas de bailar y, probablemente, de olvidar lo que les ha reservado la historia.


Se puede comprobar visitando el Centro Arrupe, que el jesuita asturiano Kike Figaredo ha creado para acoger a niños pobres, la mayoría mutilados por minas antipersona. Pero el amor que se respira allí será el broche perfecto para despedir a un país que necesita apoyo y divisas a partes iguales. Y volver con una de sus sonrisas.
Texto de Ruth Toledano

jueves 2 de octubre de 2008

PROTOCOLO SOCIAL EN JAPÓN

Si tienes planes de viajar a Japón y no quieres que tu experiencia se convierta en Lost in Translation, toma nota de estos diez consejos imprescindibles para que conozcas el país y puedas conectar con la cultura y la gente niponas. Recuerda que el lenguaje no verbal, el protocolo y los rituales son los pilares básicos de la cultura japonesa.


1.- Saludo. La regla de oro es el respeto. Cuando conozcas a alguien deberás decir Sumimasen e inclinar ligeramente la cabeza. Esto es algo que los japoneses valoran mucho. Cuanto mayor es la inclinación y su duración, mayor es el respeto por esa persona. Es importante que te dirijas a la gente por su apellido y agregando el sufijo san (señor) para hombres y sama (señora) para mujeres.

2.- En reuniones de trabajo te situarán al lado del anfitrión. Todas empezarán con una conversación informal y luego se servirá té (o café). Es muy importante al menos dar un trago pequeño de la bebida, demostrando así interés y receptividad.

3.- Tarjeta de visita (meishi) . Es un punto muy importante. La premisa es: trata la tarjeta con sumo cuidado. La tarjeta deberá estar en condiciones inmaculadas y ser de buena calidad así como incluir el cargo. Una vez recibida la tarjeta, se coloca encima de la mesa para que todos sepan la identidad y el cargo. Se entregan con las dos manos y se reciben con la mano derecha. La reunión termina cuando se recogen las tarjetas de la mesa.

4.- Buenos modales en la mesa. Una vez elegido el restaurante, lo primero es dirigirse al maître para decirle: yoro-shiku (por favor, cuídenos), se pronunica yoroshku. La comida se pide lo antes posible y se come, sin dilación, apenas llega. Las conversaciones se reservan para el té. Si cenas con un grupo de amigos, espera a que todos tengan sus bebidas y a que el anfitrión diga kampai (salud), para beber el primer sorbo. Los hombres se sientan a la mesa con las piernas entrelazadas una con la otra. Las mujeres, en cambio, se sientan con las rodillas a un lado, o con las rodillas dobladas y sentadas sobre sus talones. Hacer ruido mientras comes y llevarte el plato de sopa a la boca con las manos está bien visto, es un signo de que estás disfrutando de la comida. Compartir los platos es una práctica habitual, pero comer o beber en la calle mientras se camina llama mucho la atención, sólo los pobres lo hacen en Japón.

5.- No propinas. En Japón las propinas no existen bajo ninguna situación, ni en taxis ni restaurantes, ya que se puede considerar una ofensa. Esto es algo que en muchos países se debería aprender, sobre todo en EEUU.

6.- El uso de palillos. El ritual en torno a los palillos es sumamente importante. Es muy probable que te veas en la necesidad de usarlos, así que aprende a utilizarlos. Frotarlos indica que pensamos que el restaurante en el que estamos es de baja calidad. Nunca hay que clavar los palillos en un plato, ni dejarlos sobre el mismo cuando no se utilicen, siempre se apoyarán en el reposapalillos.

7.- El espacio. La distancia es importante. Al menos debe haber un metro entre los interlocutores y el contacto visual no debe prolongarse mucho tiempo. Al sentarse hay que intentar que los pies no apunten hacia nadie y que la suela esté apoyada en el suelo. En las casas hay que descalzarse y ponerse las zapatillas que nos ofrezcan los dueños de la casa. Nos descalzaremos para pisar el tatami. Así que no os olvideis lavaros los pies y/o llevar calcetines limpios y sin agujeros.

8.- Hacer un regalo. Los japoneses dan mayor énfasis al acto de regalar que al regalo mismo. Los obsequios se dan al final de una visita, nunca al principio, y se abren después de que el invitado haya abandona la casa. El cuidado del envoltorio indicará lo importante que es el destinatario para nosotros. Un regalo no debe exceder de los 25-30€. Una botella de un buen aceite de oliva es un regalo perfecto. A la hora de recibir el presente, es signo de cortesía negarse al menos una o dos veces.

9.- Piensa en las tradiciones. La cultura japonesa está basada en la tradición y el respeto a sus mayores, y enfocada en la comunidad. Recuerda que aunque seas un turista, eres parte de ellos, así que evita llamar la atención hacia tu persona: bajo ninguna circunstancia te suenes la nariz en público o hables por el móvil en zonas públicas donde haya personas a tu alrededor. No alces la voz ni intentes hacer valer tu punto de vista sobre el de ellos. Espera a que acaben de hablar para expresar tu opinión.

10.- Baños públicos. Los baños públicos en Japón son toda una tradición que aún está viva y se mantiene. El Sento, que es el antiguo baño de los vecindarios, cuando el baño en las casas no existía, puede aún encontrarse en las grandes ciudades y en los pequeños poblados. El baño se da después de haberse limpiado el cuerpo y dura 10, 20 ó 30 minutos. Es una practica diferente, pero muy relajante. Si tienes la oportunidad es algo que no te puedes perder. Ojo, el agua puede llegar a estar realmente caliente, pero si lo aguantais dormireis como angelitos.

Finalmente, recordarte que en Japón con cualquier blanco asumirán que habla inglés (herencia de la ocupación yanqui), de forma que cuando se dirijan a ti lo harán en este idioma. Si no lo dominas, te recomendamos que practiques algunas frases básicas antes del viaje, ellos siempre intentarán practicar su inglés contigo, aunque su nivel sea realmente patético.
Si no sabes nada, te recomendamos que aprendas algunas frases en japonés, ya que la fonética es bastante fácil y similar a la del castellano.
Con información de María Blázquez en MenStyle

TRABAJAR EN EL EXTRANJERO

Son muchas las personas, jóvenes y no tanto que en un momento u otro de su vida quieren dar un cambio de timón y salir de su entorno para tener una experiencia internacional.
Aquí os ofrezco algunas posibilidades:

Granjas orgánicas: Las hay en muchos países del mundo y ofrecen alojamiento y comida a cambio de trabajo. Para más información, visita la página web de la organización que las agrupa: WWOOF

Trabajos de campo con aves: La mayoría de los puestos que se ofrecen son en Estados Unidos, pero también hay algunos en Canadá y Australia. En Sudamérica también hay puestos pero suelen ser de voluntariado y prácticas. Existe un listado actualizado de distintos puestos que ofertan universidades y organizaciones.
Haz clic aquí para verlas

Au pair: Te podemos poner en contacto con algunas agencias del Reino Unido e Irlanda si estás interesada. Haz click aquí para más información

Campamentos de verano y otros trabajos estacionales: Hay algunas páginas web que ofertan este tipo de trabajos.
- SummerJobs.com: Ofrece trabajos para el verano y estacionales en campamentos, centros turísticos, parques nacionales, hoteles, organizaciones medioambientales, etc.
- Summer Camp Jobs, Camp Page: Para campamentos en Estados Unidos y Canadá.
- Camp Beaumont, Kings Camp, Country School: Para campamentos en el Reino Unido .

Campamentos de verano en EEUU. Trabaja como auxiliar de cocina o monitor en una amplia red de campamentos juveniles. En la página de Camp Counselors USA encontrarás varias posibilidades. Incluso vienen a Europa (Reino Unido) a ferias donde reclutan su personal extranjero

Albergues juveniles: Esta es una estupenda forma de pasar algún tiempo en un país y conocer mucha gente, sobre todo viajeros. Algunos albergues ofrecen trabajo, ¿por qué no probar?

- Hostelling International : Puedes preguntar si hay vacantes en sus albergues.
- Equity Point Hostels: Están situados en Madrid, Barcelona y Marrakech.
- Macbackpackers: Puedes combinar tu viaje a Escocia con algo de trabajo en los albergues de esta empresa que también hace tours en autobús.
- Secret Garden: Este pequeño albergue australiano-ecuatoriano situado en Quito te ofrece comida & alojamiento, algunas bebidas gratis a la semana y 20 horas de clases de español particulares gratuitamente a cambio de algo de trabajo en el albergue.

Enseñanza de español: Si eres nativo español y tienes el certificado ELE de enseñanza de español, puedes trabajar como profesor en cualquier parte del mundo. Visita la página web de TodoEle.net para más información. Si quieres hacer un master de ELE en la universidad, puedes visitar la página de Eldyele, donde también encontrarás información de ofertas de trabajo.

Medio ambiente: En la página de www.environmentjob.co.uk encontrarás puestos de trabajo en las distintas áreas del medio ambiente, principalmente en Reino Unido.

Organizaciones: En la página de Charity Job encontrarás ofertas en todo tipo de organizaciones no gubernamentales del Reino Unido. En la página de Eurobrussels hay interesante información para trabajar en organismos internacionales.

miércoles 1 de octubre de 2008

VUELOS ESPACIALES

El multimillonario Charles Simonyi, uno de los informáticos que participó en los primeros años de existencia del gigante informático Microsoft, volverá a la Estación Espacial Internacional (EEI) en la primavera de 2009, dos años después de haber hecho su primer viaje.

La compañía Space Adventures, que se dedica a realizar estos vuelos privados de exploración espacial, ha comunicado que Simonyi formará parte de la tripulación del Soyuz TMA-14, que tiene programada una misión para la próxima primavera.

Simonyi repetirá esta experiencia en un periodo de tiempo más corto que muchos astronautas profesionales y ostentará el récord de ser el primer "turista espacial" que viaja dos veces al exterior, algo a lo que sólo tienen acceso unos pocos privilegiados, pues cuesta unos 25 millones de dólares.

El espacio siempre ha cautivado a este ejecutivo de origen húngaro, que entró en Microsoft en 1981 y contribuyó en la creación de los programas estrellas de la compañía: Microsoft Word y Excel. Con su primer viaje quiso promocionar los vuelos espaciales civiles y apoyar el trabajo de investigación que se lleva a cabo en la Estación Espacial Internacional, así como difundir la ciencia entre los niños.

Durante los ocho días que permaneció en la EEI, Simonyi desarrolló una serie de experimentos científicos para las agencias espaciales de varios países de Europa, entidades científicas y empresas comerciales. El multimillonario coincidió entonces con el astronauta estadounidense de origen español Michael López-Alegría, con quien volvió a la Tierra a bordo de la Soyuz TMA-9.

El próximo cliente de Space Adventures será Richard Garriott, hijo del astronauta de la NASA Owen Garriott, cuyo viaje está previsto para el 12 de octubre de este año.

Sin embargo, para aquellos que no se puedan permitir los 25 millones de dólares, pero sí puedan permitirse el gasto de 102.000 dólares, pueden realizar un vuelo sub-orbital en ingravidez con una formación de 4 días y salida desde Singapur.


Solicitar más información e inscripciones en PERIMETRO VIAJERO