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lunes, 8 de septiembre de 2008

THULE, LA ISLA SOÑADA POR PITEAS

Cuestionado por muchos historiadores, en el año 350 a.c. Piteas demostró la existencia de tierras habitadas al norte de las islas británicas y que el mar se helaba más arriba.

Piteas nació en el siglo IV en Massalia (Marsella), que entonces era la colonia griega más próspera del Mediterráneo occidental. Sin embargo, Piteas tenía más del valiente Ulises de Ítaca que de mercader heleno. Se propuso cruzar los límites del mundo conocido y llegar hasta el lugar de donde procedían el estaño y el ámbar, el preciado mineral y la resina fósil que los griegos compraban a intermediarios. Pero no le animaba la riqueza, sino el descubrimiento científico. Hacia el año 340 a.c fletó su propio navío y viajó por donde ningún otro griego lo había hecho antes.

Recorrió el litoral de Iberia y Celtia, cruzó el canal de la Mancha y pasó a las islas británicas, a las que llamó Prettanike. Comerció estaño con sus gentes y ellas le hablaron de Thule.

Piteas quiso ver aquella tierra con sus propios ojos y, tras circunavegar Prettanike puso proa al norte y llegó hasta Thule, la última de las tierras habitadas, según él. En sus notas, explica que los pobladores carecían de cultivos y se alimetaban de mijo, hierbas, frutos silvestres, raíces y leche, y fabricaban una bebida con trigo y miel. En Thule, continúa, "pasan cosas maravillosas que suenan a imposible: en el solsticio de verano, el día dura siempre y la noche no existe, las leyes de la naturaleza dejan de funcionar, el mar y la tierra se mezclan y se confunden, blancas plumas llenan el aire"...

Los habitantes de Thule le dijeron: "Si todavía continúas remando otro día más con rumbo norte, econtrarás el mar sólido". También quiso ir a verlo: "Más allá no había ni mar, ni tierra, ni aire, sino una mezcla de todas esas cosas, como un gelatina marina", escribió. Entonces, dio media vuelta y regresó.
Durante la época en que Alejandro Magno alcanzaba las montañas del Pamir y la India, Piteas ampliaba el orbe conocido por el mundo clásico hasta casi el Círculo Polar Ártico. Además de viajero y navegante, fue un buen astrónomo y un gran observador; fue el primero que calculó la latitud de Massalia; explicó las mareas y su relación con las fases de la luna; que la estrella Polar no ocupa exactamente el Polo Norte o eje del glob; y aplicó las progresiones aritméticas de la astronomía babilonia en su cálculos. Sus conocimientos fueron fundamentales para muchos geógrafos y astrónomos posteriores. Por tanto, hay motivos para darle crédito cuando emplaza Thule a 66º norte, muy cerca de la zona glacial, correspondiendo con la latitud de Islandia.

Piteas explica que la isla está a seis días de navegación desde el norte de Britania, un hecho que también coincide con la realidad de la isla de hielo. No obstante, muchos historiadores opinan que no llegó tan lejos y que su Thule podrían ser las islas Shetland, las Feroe o incluso la costa noruega frente a Bergen.

A finales de la Edad Media, los vikingos esparcieron noticias de Islandia, los pescadores vascos, irlandeses e ingleses fueron en busca de bacalao, y marinos y cartógrafos llegaron a la conclusión de que Thule era Islandia. Cristobal Colón, buscando como Piteas, los extremos del mundo, parece ser que navegó hasta ella en pos de inspiración y noticias para su posterior aventura.

Ya en el siglo XX, el nombre volvió a los mapas; el explorador Knud Rsamussen fundó una factoría en Uamanak, la región más septentrional habitada de Groenlandia, a la que llamó Thule en un arrebato poético. Jean Malaure hizo famosos a sus inuit en "los últimos reyes de Thule". El año 1951, los daneses permitieron a los estadounidenses levantar una base nuclear secreta, y los inuit de Thule fueron trasladados a Qaanaaq, 140 km al norte, donde no hallaron osos, ni focas, ni peces. Tras decenios de reclamaciones, han demandado a Dinamarca ante el Tribunal Europeo de Justicia en Estrasburgo.

Con información de Jaume Bartroli en Altair

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