Quiero empezar aclarando que esta entrada no va dedicada a la " Muy noble, muy leal, nombrada, grande, celebérrima y heroica ciudad de Granada", esa ciudad andaluza, a la joya del reino nazarí que albergó el mayor legado de la España musulmana.
Me refiero a lo que en inglés conocen como la isla de Grenada, una pequeña isla caribeña que en 1983 fue invadida por las fuerzas militares de los Estados Unidos y de otras seis naciones del Caribe dentro de una campaña militar llamada Operación Furia Urgente cuya finalidad fue derrocar a su dirigente izquierdista Maurice Bishop, muy próximo a las tesis cubanas. Las tropas capturaron rápidamente a los líderes de la revolución y a sus consejeros cubanos, muchos de los cuales estaban trabajando en la construcción de un gran aeropuerto para la isla que fue completado por los Estados Unidos algunos años más tarde. Sin embargo muchos aseguran que la invasión de Estados Unidos fue con fines meramente comerciales ya que el aeropuerto que estaba proyectado en granada iba a competir con el de Miami en cuanto a pasajeros y turismo por lo que era necesaria la destrucción del mismo. Al año siguiente se celebraron elecciones. Una de las preocupaciones tácticas conocidas de los Estados Unidos era la recuperación con vida de los estadounidenses matriculados en la Universidad de St. George's.
Sin embargo, la finalidad de esta entrada es mostraros una pequeña atracción que guardan las aguas de esta isla, y es la obra de una escultor inglés, Jason de Caires Taylor, cuyas obras se exhiben a 30 metros de profundidad y pretender mostrar los delicados ecológicos mientras se exploran las intrincadas relaciones entre el arte moderno y el medio ambiente. A mi me da cierta grima ver alguna de las esculturas, pero los caminos del arte son realmente intrincados.


